COMPORTAMIENTO REPRODUCTOR

Skills: Características de las Aves

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Cuando el período reproductor es largo entre la puesta y el momento en que el joven se independiza, la puesta se realiza pronto, en condiciones climáticas a veces muy rigurosas (el quebrantahuesos, Gypaetus barbatus, hace la puesta en pleno invierno, pero el joven se independiza al final del verano). Los halcones presentan otro claro ejemplo de determinación del ciclo reproductor según la época más adecuada para criar a los pollos. Mientras que el halcón peregrino cría a sus pollos con las aves que abundan en primavera, el halcón de Eleonor cría sus pollos en setiembre y octubre, cuando la migración de aves por las costas e islas donde esta especie nidifica es acentuada. 

Si las condiciones externas lo permiten, las aves pueden hacer más de una puesta, especialmente en los climas templados. Incluso si hay sólo una nidada anual, la destrucción precoz de ésta provoca otra en sustitución. Cuando las condiciones climáticas son totalmente desfavorables, la reproducción se interrumpe. 

Algunas aves se emparejan para toda la vida, como algunas rapaces, cuervos, cisnes, etc. Pero generalmente se emparejan nada más para un período reproductor. En la mayoría de los casos existe monogamia, no obstante se conocen casos de poligamia (chochín) y de poliandria (tinámidos). Poligamia y poliandria se pueden dar simultáneamente. 

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Las Fragatas (Fregatidae), durante el cortejo resultan aún más espectaculares: el macho infla una capa de piel roja debajo del pico y parece un gran globo rojo con impresionante colorido. 

Tras haber establecido un territorio, el macho ha de encon­ trar su pareja, para lo cual tienen lugar las paradas nupciales . Estas son ceremonias complejas cuyo objeto es atraer y estimular al individuo de sexo contrario. En general, son ejecutadas por el sexo activo, pero en especies desprovistas de di­ morfismo sexual, lo hacen los dos sexos. La parada nupcial consiste en una serie de actitudes con las que se resaltan las particularidades y belleza del plumaje, a veces gracias a posturas extraordinarias y, en muchos casos, por manifestaciones vocales. La parada nupcial persigue dos objetivos: uno psicológico y otro fisiológico; aceleran la evolución de las gónadas y en ciertos casos, deben provocar la puesta de los huevos.

La cópula es muy breve. Se dice que los vencejos la realizan en vuelo. Una vez realizada la cópula, se produce la elección del lugar donde se ubicará el nido. El emplazamiento de éste varía según la especie: en cavidades (troncos de árbol, tierra o roca), entre ramas de árboles, en zarzas, en el suelo desnudo, etc. El albatros y el flamenco construyen tron­ cos de cono en el suelo, con musgos y hierbas el primero y con barro seco el segundo, el zampullín (Podiceps) construye un nido flotante en el agua, hecho con materia vegetal. En ocasiones la nidificación se realiza en común,- un caso extremo lo ofrece el tejedor republicano, en el que todos los nidos se tocan y están cubiertos por un techo común. 

Generalmente la hembra se encarga de la incubación, aunque hay especies en que es realizada por el macho, y otras en que se turnan ambos sexos. La incubación depende del desarrollo de una respuesta vascular en determinadas zonas de la piel, las placas incubatrices, originadas por una caída local de las plumas en las pterilias ventrales, son, pues, zonas desnu­ das, desprovistas de plumas y ricamente irrigadas. Esta zona presenta una especie de inflamación, lo que produce una elevación de la temperatura propicia para los huevos. El calor desprendido por el cuerpo del incubador provoca una elevación de la temperatura del huevo que alcanza unos 34 °C de promedio.
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