Archaeopteryx

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Archaeopteryx

Archaeopteryx (gr. “ala antigua”; archaios = antiguo, pteryx = ala o pluma) es un género de aves (las más primitivas conocidas), que vivieron en el Jurásico Superior (hace aproximadamente 155 y 150 millones de años, en el Kimeridgiano), en lo que hoy es Alemania.1 En español suele castellanizarse como arqueoptérix

Los especímenes de arqueópterix son relevantes debido a su morfología transicional y la presencia de plumas bien desarrolladas. Sus características permiten convertirlo en el modelo más claro para estudiar la transición entre dinosaurios y aves. Medían tan solo 35 cm, un tamaño similar al del cuervo, muy pequeño comparado con el rango usual de los dinosaurios no avianos. Se parece básicamente a un dinosaurio terópodo, y presenta rasgos propios de este grupo: una larga cola ósea, presencia de garras en los dedos y de dientes en las mandíbulas. No se sabe con certeza si podían batir las alas con fuerza y realizar un vuelo completo, o sólo un planeo. Se desconoce el color de sus plumas. El ala es, en esencia, muy similar a la de un pájaro moderno, ya que sus plumas eran altamente asimétricas, y las de su cola eran muy gruesas. 

Archaeopteryx-ilustracion

Los arqueópterix representan los principales fósiles de los yacimientos de Solnhofen (Alemania). Los primeros se encontraron en 1861 y desde entonces han aparecido un diverso número de hallazgos, diez en total (hasta 1988), aunque algunos de ellos son muy incompletos. Algunos de los especímenes fueron inicialmente clasificados como terópodos, hasta que se observó en ellos la presencia de plumas. El primero que se halló consiste únicamente en una pluma y no se sabe con seguridad si pertenece al mismo género que el resto. Otros especímenes, como el de Berlín, preservan el esqueleto casi completo e impresiones muy detalladas de las plumas de las alas y el resto del cuerpo. Se conservaron en piedras calizas que se usaban para placas de impresión. La piedra se depositó en una laguna cálida y conservó en un gran estado una gran variedad de fósiles, pertenecientes a animales como medusas, gusanos, peces y los propios arqueópterix. El primer espécimen completo fue anunciado en 1862, tres años después de que Charles Darwin publicara El origen de las especies. Los arqueópterix se convirtieron en una de las tantas pruebas que confirmaron la evolución